lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 3.

-Eres una zanahoria preciosa -me guiñó el ojo. ¿Zanahoria preciosa? ¿Qué piropo era ese? Estallé en una carcajada.
-Que raros que sois -me reí más.
-Oh, a ti también te ha rechazado, Louis -dijeron el chico rubio y el otro chico castaño, que tenía una mancha en el cuello.
-Haber -dijo Louis- Cariño, soy Louis, Louis Tomlinson.
-Guay, yo soy Fina, Fina Gil -reí.
-¿No sabes quienes somos? -dijo el rubio.
-Ni idea... ¿debería saberlo?

Mientras, en otro lado, un teléfono, no paraba de sonar...








Qué chicos más raros, pensé. Ya iba de camino a mi casa, y esos chicos siguieron lanzándome piropos de lo más raros. Reí. Eran unos chicos peculiares.
Abrí la puerta de mi casa, y me fuí a cambiar, acto seguido, me desmaquillé y me tiré en la cama. Estaba muerta de sueño. Giré la cabeza hacía la derecha, y me fijé que mi móvil emitía una luz. Toqué la pantalla: trece llamadas perdidas.
¿Y esto? ¿Trece llamadas perdidas de Mimi?

La llamé rápidamente, ¿había pasado algo?
-¿Mimi? -dije en cuanto cogió el teléfono.
-¿Donde te habías metido? -se le notaba nerviosa.
-Lo siento, me he dejado el móvil, ¿que ha pasado?
-Está aquí...
-¿Aquí quién? -dije sin entenderla.
-Marcos... Ha venido cómo un loco pidiendo por ti.
El corazón me dió un vuelco. ¿Tenía que aparecer, no?

*Flashback, hace algo más de un año*

-Las relaciones a distancia nunca son buenas -dijo Cris. Se refería a Marcos y a mí... Vivía en Francia porqué se fue a estudiar. En algo más de un año, se supone que volvería a por mí.
-Además, seguro que te está poniendo los cuernos con más de una -continuó Andrea.
-Él no es de esos...
-Sabes que sí, Fina, sabes que si... -dijo Mimi.
-¿Qué hago pero? ¿Corto con él?
-Sería lo mejor -dijeron ellas al unísono.
-Pf...
-Además... ¿tú sientes lo mismo de antes?
-Sí... -dije yo mirando al suelo- Bueno... no... no sé -sacudí la cabeza- Pero... ¿no es muy ruín dejar a una persona por teléfono?
-Peor es no dejarla -dijo Cris, y Andrea me acercó el móvil.
Yo marqué... y después de una monumental bronca, y lágrimas que resbalaban por mi mejilla, todo se acabó.

*Fin del Flashback*

-Mañana le llamo... -dije yo, finalmente.
-Cómo quieras, cielo.
-Gracias por todo, te amo -ella pronunció un: "Y yo también, chumi" y colgamos a la vez.

Si creía que esta nochecita sería larga... El día que me esperaba mañana, sería peor.

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