viernes, 17 de agosto de 2012

Capítulo 1.


Entré en una tienda, que vi que era muy bonita y elegante a la vez. Es más, vi un vestido que me enamoró inmediatamente:
Azul y negro, corto, con un cinturón. Tenía que ser mío.
Me lo probé, y aunque no me gusta mi cuerpo, tengo que decir que me sentaba bastante bien.
Me volví a cambiar y lo pagué. Perfecto. Sólo me quedaban los tacones.
Fui a otra tienda y los ví, allí estaban: Unos tacones negros, preciosos. Miré. El 39, perfecto.
Miré el reloj... ¡MIERDA, LLEGO TARDE!
Fuí a mi casa inmediatamente, corriendo, abrí el ordenador y el skype, y allí estaban, las tres conectadas.
-Siento el retraso -escribí rápidamente.
-Ya creíamos que te habían secuestrado -dijo Mimi.
-Eso, eso -dijo Cris- Nos preocupas.
-Lo siento chicas :S -puse yo.
-Bueno, no nos entretengamos más, ¿ponemos cam, no? -comentó Andrea.
-Sí, tías... tengo unas ganas de veros -tecleé rápidamente y envíe una petición de videoconferencia.
La aceptaron las tres, yo sonreí.
-Que perras sois -murmuré yo. Estaban todavía más preciosas de lo que las recordaba. Se me escapó una lágrima. Yo siempre, tan llorona.
Ellas se limitaron a reír, después de mi comentario. Cuánto las echo de menos.
-¿Hoy es el gran día, no? -dijo Cris, se refería a la inauguración del bar. Yo asentí.
-Tia tia -dijo Andrea- Enseñanos lo que te vas a poner.
-Voooy volando -dije yo. Me fui al baño con las bolsas, me cambié y me puse delante de la cam- ¿Os gusta?
-Dios.. estás... estás... ¡PRECIOSA CHUMI! -reí, después de oír el "Chumi" de Mimi.
-Y tan preciosa -dijo Cris.
-Se queda corto eso -comentó Andrea.
-Cómo exageráis... -respondí yo.
-Eso no es verdad -dijo Mimi.
-No que va...
-¿Habrá tios buenos? -preguntó Andrea. Estallé en una carcajada.
-Quizás... mmm... Ojalá -dije yo.
Reímos las cuatro.
-¿Te imaginas que sean cuatro chicos buenos? -se ríe Mimi.
-Uno para cada una -dice Cris.
-O cinco, uno para cada una y el otro que sobre también para mí -volvimos a reír.
-Siento romper el rollo -dijo Andrea.
-¿Qué pasa? -dije yo.
-Dentro de un cuarto de hora.. ¿no tienes que estar en el bar? -miré el reloj.. ¡MIERDA, TENÍA RAZÓN!
-Gracias gracias gracias, os amo, ya os contaré mañana, adiós -cerré la video conferencia y me fuí a arreglar.
Cómo siempre, yo y mi cabeza. Esperaba no llegar tarde.

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